No pasa nada che, es Fútbol

enzoydiegoSoy de River, muy de River. Es una de las cosas que definen mi identidad y me siento orgulloso de pensar que “ser de River” es una tradición, algo así como un linaje, una cosa que me explica a mi mismo como si fuera parte de una tarjeta de presentación.
Buen gusto, elegancia y calidad, jugar con enganche, “bastón y galera”, ser los que más le aportamos a la Selección, etc.
Di Stéfano, Sivori, Labruna, Passarella, Alonso, Francescolli, Almeyda, Crespo, Ortega.
El fútbol me gusta mucho. Me empezó a gustar de grande, ya en el secundario: recién ahí le empecé a prestar atención. Los que me hicieron ver fútbol, amarlo y entenderlo fueron mis hermanos. Con ellos aprendí el fútbol pero de River ya era de antes, de siempre. Posiblemente sea una de las cosas de identificación con mi viejo, de las pocas que tengo: él es uruguayo y de Nacional y acá siempre fue, supongo que también como una obligación genética, de River Plate.
Lo del Jueves fue lamentable, triste como no hay. Ya se dijo mucho y no se si tiene sentido aportar mucho más: la vergüenza que opaca al fútbol, la indignidad de todo Boca (si, de todo Boca, de como se comportaron todos los que estaban en las tribunas y de como se comportaron todos los protagonistas en el campo de juego), la fiesta abortada, una clasificación que termina en un escritorio y que no le gusta ni a River.

Pero lo que si quiero decir tiene que ver con otra cosa: con como vivimos el fútbol los que los amamos, a los que nos fanatiza. Porque si hay algo que está claro es que, obviamente, el incidente ocurrió en la Boca y sus protagonistas mostraron de que están hechos pero, al margen de eso, sería ridículo pensar que puede circunscribirse sólo a este hecho porque la realidad es que el desastre fue total y es reflejo de un estado de situación que excede totalmente a cualquier grupo específico, llámese barrabrava, y a los autores de este incidente en particular y tiene que ver con como vivimos la experiencia del fútbol.
Y lo del jueves nos tiene que servir como una analogía, como un símbolo, para entender que por este camino vamos a terminar de matar al Fútbol. Lo del Jueves fue eso, fue el desborde total, fue la invasión de lo que pasa en las tribunas sobre lo que pasa en el campo de juego. Y el Fútbol es eso eh, no hay que olvidarse, es lo que pasa adentro de la cancha. Es, como decía Borges, los veintidós señores corriendo atrás de la pelota y el hechizo y la magia en la que nos sumergimos todos al verlos. Pero ese es el corazón, el carozo. Sin eso la identidad, la pasión, el amor, los colores no son nada. No existirían, no se pueden explicar a sí mismos.
Lo trágico es cuando nosotros mismos no entendemos que el Fútbol es eso, sólo Fútbol, y nuestra pasión (que yo la tengo enormemente) lo empieza a matar. Lo agarra y lo caga a trompadas al Fútbol, lo prende fuego, lo aniquila.
Entonces para los que amamos al Fútbol, ojito, porque cuando nos enfermamos de “pasión” y pensamos que tiene que ver con algo más que fútbol terminamos haciéndolo mierda. Y de eso ya no hay vuelta atrás, como lo que paso el Jueves.
No seamos idiotas que este deporte es hermoso pero tenemos que cuidarlo y si no entendemos de que se trata, lo vamos a perder para siempre.

Fundación Mítica de Buenos Aires

“¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.”

                                                                                                                     Jorge Luis Borges

La crisis del Frente Para la Victoria (FPV) en Capital tiene un nuevo capítulo que la profundiza: la decisión de llevar al joven radical Leandro Santoro como candidato a Vice Jefe de Gobierno.
En rigor este volantazo no es otra cosa más que un nuevo capítulo en el naufragio que la fuerza política viene atravesando en el distrito desde hace largo tiempo, en especial desde las elecciones legislativas de 2013 cuando electoralmente perdió la condición de segunda fuerza en el distrito, hecho que pudo amortiguarse en la Legislatura Porteña sosteniendo una condición de negociación y discusión con el oficialismo PRO. Pero la realidad transcurre fuera del edificio de Perú 160.
Una explicación posible para pensar el problema de la fuerza en tierras porteñas surge de comparar también el proceso que atraviesa la misma en otros distritos: cuando la propuesta electoral del kirchnerismo no es hegemonizada o conducida por sectores fuertes del peronismo local la fuerza fracasa irremediablemente. Para ser más precisos el primer obstáculo que no logra resolver en dichos distritos es fidelizar o representar en términos locales niveles de adhesión o aprobación a la gestión del Gobierno Nacional, a la figura de la Presidente Cristina Fernández o a la potencial intensión de voto que ya muestra el principal candidato a sucederla, Daniel Scioli. Con varios de esos indicadores demostrando que el kirchnerismo podría obtener una mejor performance la elección es francamente catastrófica: la candidatura de Mariano Recalde (liderando a través de su persona el FPV)  tiene el triste mérito de protagonizar lo que es hasta aquí la peor elección ejecutiva para el kirchnerismo porteño.

La decisión de nominar al hasta ayer no más anti-k Leandro Santoro como candidato a Vice Jefe de Gobierno no hace más que demostrar la falta de claridad respecto a esta situación: termina siendo apenas una tardía extravagancia progrealfonsinista, la concreción de un extraño fetiche con la figura de Raúl Alfonsín que excedió definitivamente los estudios de 678 para convertirse en la principal estrategia electoral del kirchnerismo porteño de cara a las generales.
Pareciera difícil de creer que la estrategia de campaña consiste en apostar a que el desconocido Santoro puede aportarle algo al perfil del kirchnerismo, sobre todo si lo que lo sustenta es la fantasía de disputar con eso votos que hoy optaron por la candidatura de Martín Lousteau, quién salió enormemente fortalecido de las PASO porteñas.
Lo único que pareciera aportar el joven Santoro es visibilidad en los medios: menos de una hora después del anuncio donde se consagraba como candidato comenzó a repercutir en los medios el archivo de su cuenta de tweeter donde se podían ver a lo largo de meses sus opiniones ferviente y brutalmente anti kirchneristas (para deleitarse consultar https://twitter.com/tuitsborrados). El tenor de los mismos constituye un insulto no tanto para los simpatizantes del FPV sino más bien para cualquier persona pensante por la mediocridad de los mismos.

Lo más inteligente hubiese sido sin duda que Mariano Recalde se hubiese preguntado por la enorme distancia entre el magro 18,73% que sumaron los 7 candidatos del FPV y el crecimiento sostenido que Cristina Fernández vino demostrando tanto en su imagen personal como en la aprobación de su gestión o, lo que es incluso tal vez más importante, la intención de voto de Daniel Scioli el cada vez menos discutido candidato presidencial del FPV.
Así las cosas había dos opciones más racionales e inteligentes: o asegurarse la fidelización de ese 18,73% (Recalde como candidato obtuvo el 12%) nominando como vice a alguno de los otros candidatos (sonaba con fuerza Gabriela Cerruti, una dirigente con excelente trayectoria quien quedó segunda en la interna del FPV) o una jugada que le permitiera crecer en el terreno de votantes que tienen niveles de aprobación o adhesión considerables a la figura de Cristina Fernández o de Daniel Scioli: en ese camino una forma inteligente para vincularse con el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires hubiera sido nominar a Gustavo Marangoni.
Marangoni es el Presidente del Banco Provincia y uno de los colaboradores más cercanos a Scioli; además desde varios meses atrás comenzó una campaña para instalarse como candidato a la Jefatura de Gobierno, pero sobre el cierre de la inscripción de candidaturas quedó fuera de carrera en una situación no del todo clara.
Así la figura de Marangoni le hubiese permitido a Recalde incluir en su campaña a la segunda figura con mejor rendimientos de opinión pública en su distrito, Daniel Scioli, y la combinación de un perfil diferente: Marangoni es un peronista de centro, que se ha caracterizado por tener lugar para diferenciarse de algunos aspectos de la política nacional haciéndose eco de la agenda de reclamos más fuertes en el Gran Buenos Aires (inflación, inseguridad, etc.).
Con esa estrategia Recalde podría haber intentado, aunque más no sea, una mejor performance en un coto de caza electoral que existe claramente: potenciales votantes nacionales del FPV y simpatizantes de Cristina Fernández que, sin embargo, lejos parecen estar de votarlo a él.


Efecto Mendoza

Lo llamativo de la estrategia trazada por Recalde & Cia. es la falta de análisis sobre este fenómeno del que hablábamos, sobre todo a la luz de los resultados de una de las PASO provinciales que ya se han realizado hasta aquí: las de Mendoza.

En la provincia de Mendoza el peronismo enfrentaba unas PASO particularmente difíciles: la potente UCR local había logrado articular un frente único que en la candidatura de Alfredo Cornejo (Intendente de Godoy Cruz) pudo aglutinar por detrás también al PRO de Mauricio Macri y al Frente Renovador de Sergio Massa.
El peronismo gobernante tenía que afrontar un contexto ciertamente adverso de la opinión pública y una oposición que se preparaba en condiciones inmejorables: unificada y con un candidato muy competitivo.
La definición de la estrategia del peronismo local no estuvo a salvo de duros conflictos y turbulencias: los sectores referenciados en el kirchnerismo duro encolumnados detrás de La Cámpora querían imponer sus condiciones en el armado de las listas y condicionar la definición de la formula. Sin embargo, y a pesar de las presiones que se ejercieron desde nivel nacional, el peronismo provincial, en todas sus variantes y actores, definió no ceder a esos planteos y sostuvo su estrategia local: definió impulsar en las PASO al senador Adolfo Bermejo y competir contra Guillermo Carmona, el candidato respaldado por La Cámpora. Tan tumultuoso fue el cierre cuyano que se llevó puesto de su cargo como Coordinador General de Asuntos Político Institucionales de la Unidad Presidente a Juan Carlos “El Chueco” Mazón, histórico operador del peronismo del interior, quién ocupada ese lugar desde el primer día de gobierno de Néstor Kirchner.
Bermejo se impuso ampliamente en las PASO (supero por más del doble al candidato de La Cámpora) y su campaña se sostuvo sobre la base del apoyo del gobierno provincial y tuvo como principal figura de apoyo a Daniel Scioli.
Mientras Carmona disfrutó de la presencia de ministros y funcionarios del núcleo kirchnerista, el apoyo público que el PJ mendocino viene dándole a la candidatura presidencial de Scioli fue de alguna forma retribuido con el apuntalamiento del Senador Bermejo.
El final de las PASO fue inesperado: a la victoria de Bermejo se le sumó que, gracias a su performance, el peronismo se ubico tan sólo cuatro puntos porcentuales del frente opositor encabezado por Cornejo, dando un batacazo inesperado que deja abierto la definición de la elección en las generales (para más sobre el “efecto Scioli” en la performance del peronismo mendocino es muy recomendable leer la nota a Antonio De Tomasso, el encuestador que predijo el resultado de las PASO:  http://www.lapoliticaonline.com/nota/88491-en-mendoza-quedo-claro-que-scioli-le-suma-al-peronismo/).

Así las cosas el peronismo porteño tendrá que seguir esperando una nueva elección para que, de una vez por todas, un liderazgo le aporte una nueva mirada a la política del FPV al distrito: la que comprenda que en términos electorales debe abocarse a poder representar en términos locales lo que el peronismo expresa en otros niveles.
Sería por lo menos un buen comienzo.